Nosotros, que deberíamos cuidar la tierra más que nadie porque es nuestro hogar,
la hemos dañado de diversas formas, hemos contaminado sus aguas, dañado sus
bosques y agotado sus recursos naturales sin importar qué le podía pasar. El problema ya está hecho y, por lo visto,
ya no hay vuelta atrás:
¡La
tierra está enferma y es por nuestra culpa!
Solo nos queda tratar de ayudarla. No es
difícil, por ejemplo, piensa que el
papel que botas puede ser reciclado y el agua que desperdicias hace que se
agote más cada día. Mira la tierra y piensa en lo que tú estas a punto de
hacer.
Piensa que lo que tú le haces hoy a la
tierra tal vez no sea tan notorio, pero quienes van a pagar por lo que nosotros
hemos
hecho serán tal vez nuestros
hijos o nietos:
TÚ MARCAS LA DIFERENCIA ¡AYUDA A LA TIERRA!
Camila
Loli
8vo. Grado
2012
2012
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